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El secreto mejor guardado: Gramado

Una hermosa arquitectura, exquisita gastronomía, una herencia europea y paisajes admirables. Hoy conocemos el segundo principal punto turístico brasilero.

Hace unos meses arribe en una hermosa ciudad, que si tengo que ser sincera, nunca había oído nombrar. Llegue aquí por motivos laborales y ni bien supe que vendría la busque por internet. No creí 100% en las imágenes, ya que, lejos de parecer Brasil, era como estar viendo fotos de alguna ciudad europea, y así fue. Tengo el placer de vivir en lo que parece una pintoresca colonia suiza, pero en América del Sur.

Hoy les voy a presentar mi nuevo hogar: Gramado. Es una localidad turística de montaña ubicada en el Estado de “Rio Grande do Sur”, Brasil. Está situada a 115 kilometros al norte de Porto Alegre, capital estatal. Limita al norte con “Caxias do Sul”, al sur con “Três Coroas”, al este Canela y “Nova Petrópolis”, y al oeste “Santa Maria do Herval”.

Como el municipio ha tenido una gran influencia de colonos alemanes en el siglo XIX, la ciudad tiene un aspecto bávaro, con pintorescos chalés alpinos, chocolaterías y muchos restaurantes típicos. Es conocida como la “Suiza do Brasil”.

Gramado turístico

La ciudad es el polo turístico más importante de “Rio Grande do Sul” y el segundo destino más buscado por el turismo interno brasilero. Los paseantes son atraídos por sus bellezas naturales: sierras, valles, bosques de pinos y cristalinos arroyos.

El clima frio, la neblina que envuelve la ciudad y la gran cantidad de inmigrantes europeos son un diferencial. Lejos queda el clima tropical típico de Brasil. Es por eso que los viajeros eligen este lugar para presumir sus tapados y ropas de invierno.

Gramado también es conocida por su “Natal Luz”, programación navideña que se le lleva a cabo en diciembre, donde abundan luces, fuegos artificiales, desfiles y conciertos de música erudita.

Además en primavera afloran las típicas hortensias. La hortensia es la flor símbolo de Gramado y está presente por doquier, no sólo en jardines privados sino también en parques públicos, calles y rutas. En el calendario local se destacan el Festival de Cine de Gramado (en agosto), el más importante del país, que premia al cine brasileño y latinoamericano.

Otro punto muy concurrido es el Lago Negro, espejo de agua artificial rodeado de árboles cuyas semillas fueron traídas de la Selva Negra, en Alemania.  Aquí las personas acostumbran caminar por el bosque, hacer picnic, tomar unos mates o alquilar barcos a pedal para recorrer sus aguas. Además, autoridades y lugareños se esfuerzan en embellecer la ciudad a tal punto que las calles están siempre impecables y las flores no faltan en ninguna estación.

La otra gran diferencia entre Gramado y el resto del país es la ausencia del ritmo frenético que agobia a las grandes ciudades del Brasil. Muchos turistas viajan aquí para poder gozar de su tranquilidad, disfrutando de acogedores hoteles, buena gastronomía y excelentes lugares para hacer compras. 

Gramado también sirve como punto para explorar los alrededores, como el Parque del Caracol con su bella cascada, en Canela; la región vitivinícola de “Caxias do Sul” y “Bento Gonçalves”; y el “Parque Nacional de Aparados da Serra”, con el cañón de “Itaimbezinho”, el más grande de Sudamérica. Además, en general la Sierra Gaucha cuenta con rutas de senderismo y escalada.

La Avenida Borges de Medeiros es la principal arteria comercial de la ciudad, y la Avenida de las Hortensias, que recorre Gramado por completo de oeste a este, nos lleva hasta el vecino municipio de Canela, a 8 kilómetros. En esta última abundan opciones para experimentar los típicos “Rodízios de Fondeu”. En el cruce de ambas avenidas se encuentra la plaza principal, llamada Major Nicoletti. En sus alrededores encontramos los principales edificios ciudadanos, como el Palacio Municipal, la Iglesia Matriz de San Pedro y el Palacio de los Festivales, sede de grandes eventos locales.

Un lugar realmente encantador, muy cálido, a pesar de las bajas temperaturas. Una ciudad poco conocida para el turismo internacional, pero que vale muchísimo la pena visitar. Con rincones con una visual muy linda y una infraestructura pensada para que el viajero disfrute cada momento. Una localidad muy limpia con prácticamente ningún índice delictivo. Donde el visitante puede caminar y disfrutar tranquilo a cualquier hora.

Marcela Cabrera
Periodista/ Jornalista

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